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ASPAYM Castilla y León visibiliza, a través de testimonios la figura de las madres con discapacidad

ASPAYM Castilla y León

ASPAYM Castilla y León visibiliza, a través de testimonios la figura de las madres con discapacidad

El próximo 2 de mayo se celebra el Día de la Madre y desde el departamento de Mujer de ASPAYM Castilla y León se pretende visibilizar el papel de las madres con discapacidad, a través del testimonio de sus socias, con el objetivo de normalizar la maternidad dentro del colectivo, sobre el que todavía recaen muchos prejuicios y obstáculos sociales.

Rocio, socia de ASPAYM CYL y madre con discapacidad

Rocío, socia de ASPAYM Castilla y León en Valladolid, tiene una lesión medular a nivel D8 completa, producida por un accidente de tráfico cuando tenía 20 años. En la actualidad tiene 44, es profesora de instituto y madre de una niña de 3 años. “Cuando me quedé embarazada me puse muy contenta, porque llevábamos varios meses intentándolo. Tuve un embarazo muy tranquilo, me dieron la baja al séptimo mes y dos meses después di a luz de forma natural y sin ninguna complicación”.

Para Arlenis Yamilet Rodriguez (25 años, Ponferrada), la felicidad con la llegada de su embarazo fue similar. “En mi caso me quedé embarazada a los 21 años. Entonces yo tenía claro que quería tener hijos y no tardé mucho en conseguirlo. En un principio pensé que sería duro, pero resultó ser todo lo contrario, me siento muy feliz y me considero una buena madre”.

Pese a las inseguridades que pudo sentir, Rocío asegura que el apoyo de su familia y su pareja ha sido fundamental para acompañarla en todo el proceso de la maternidad: “Para mí la maternidad es algo muy serio y la verdad que no es sencillo. Al principio era muy duro, pero en todo momento he tenido el apoyo de mi familia y mi pareja”. Además, asegura que pese a las inseguridades que pueda sentir, siempre ha dado lo mejor de sí misma para el bienestar de su hija: “Siempre se tienen dudas con la discapacidad, pero como madre siempre hago lo mejor que sé para que ella esté bien y sea feliz”.

Sin embargo, una de las mayores dificultades para Rocío fue la falta de accesibilidad en todos los productos relacionados con la maternidad. “Para una mujer en silla de ruedas no hay nada pensado para que pueda ocuparse de un bebé de forma autónoma”. Rocío reconoce que objetos tan básicos como el cambiador, la bañera o la cuna no cuentan con opciones accesibles suficientes.

En el caso de Arlenis, el apoyo de su familia también fue fundamental durante el proceso, aunque confiesa que uno de los principales obstáculos con los que se encontró fue la falta de apoyo de las instituciones sanitarias: “La trabajadora social y mi médica de cabecera se oponían a que yo tuviese el bebé por mi discapacidad y no querían que siguiese adelante con el embarazo. Mi pareja pensó en denunciar esa situación y mi familia me dio todo su apoyo para proseguir con el embarazo”.

Además, Arlenis asegura que esta situación le hizo reflexionar sobre la infantilización y los prejuicios que existen hacia las mujeres con discapacidad, en lo referente a la maternidad y a la sexualidad. “El hecho de ser madre con discapacidad implica tener más obstáculos que las mujeres que no tienen discapacidad. Yo me tuve que enfrentar a que ciertas instituciones se opusieran a mi embarazo. Los prejuicios y estereotipos hacia las madres con discapacidad existen, y también por parte del personal profesional sanitario y de servicios sociales, ese fue uno de los grandes obstáculos a los que me tuve que enfrentar”.

Arlenis insiste en la necesidad de un cambio en la sociedad para fomentar la inclusión de las mujeres con discapacidad en todo lo relacionado con la maternidad: “Espero que poco a poco la situación siga mejorando y que lo que me pasó a mí no le pase a otras mujeres con discapacidad. Todas tenemos el derecho a que se nos trate con dignidad y se respeten nuestras decisiones”

Rocío también  reflexiona sobre los prejuicios que existen en la sociedad hacia el colectivo, aunque reconoce que en su caso no lo ha vivido de forma directa. “En mi caso no me he sentido en ningún momento juzgada ni cuestionada por haber querido ser madre con discapacidad, y si lo he sido nadie ha tenido el valor de decirme nada. Aunque es posible que haya una parte de la población que no esté informada y tenga prejuicios, creo que cada vez hay más gente informada y poco a poco hay un cambio a mejor para que las personas con discapacidad estemos más incluidas en la sociedad. La inclusión y la información están haciendo posible este cambio”.